Cita sobre las citas

Recuerdo la modesta edición de Los ensayos de Montaigne que descansa sobre mi mesa. El editor declara que es una edición para ser leída, ni para eruditos, ni para estudiosos; para lectores. Así se explica que las notas al pie sean… ninguna. Tampoco hay citas en puridad, solo traducciones de las citas que, en latín o griego, escribía el propio Montaigne y que se respetan en esas lenguas por fidelidad.

Leo textos académicos con multitud de citas y notas a pie de página. Escucho textos leídos por otros en reuniones, a veces recurren a referencias externas.

No se en ti, anónimo lector, a mi, la sobre abundancia de citas muchas veces me distrae del argumento del autor. Llego a dudar, ¿será que busca asideros para que le ayude a expresarse y se pierde en ello? ¿será que falta cuerpo a su idea y busca contenido en otros?

Sin embargo, encuentro otros usos de las citas. Dice el traductor de Montaigne al catalàn;

“les idees dels altres no són veritats categòriques, sinó crosses sobre les quals recolzar el pensament propi” (Vilaweb)

Qué curioso, escucho en las palabras de Vicent Alonso el eco del propio Montaigne:

“Yo no cito a los demás mas que para expresar mejor mi pensamiento.”

Frente al erúdito a la violeta, la modestia del que sabe que su pensamiento se construye sobre logros anteriores, porque nos alzamos a hombros de gigantes, porque las torres de hoy son cimientos mañana.

Montaigne citaba mucho en sus Ensayos. A los que carecemos de la cúltura clásica necesaria nos pasan desapercibidas muchas más citas, no explicitas, cuando se apropia del pensamiento escéptico o pirrónico.

Leer, escuchar, sin pedantería, tomad prestadas las palabras de quienes me precedieron, que expresan mejor de lo que yo se, lo que pienso; citar así me convence. Montaigne incluso omite muchas veces que está citando. Y la esperanza de que, quien sabe, un día otro cite tus palabras, ojalá nunca tengamos que decir:

Cítenme diciendo que me han citado mal. Groucho Marx