No vemos dos veces el mismo cerezo

Encuentro un texto, que no es de Montaigne, pero vale igual, porque nos trata a los lectores como sujetos del diálogo al otro lado del papel, porque escribe sobre el aprecio por el momento presente, sin perderse en el pasado o el porvenir, como también reflexionaba Montaigne.

No vemos dos veces el mismo cerezo ni la misma luna sobre la que se recorta un pino. Todo momento es el último porque es único. Para el viajero, esa percepción se agudiza debido a la ausencia de rutinas engañosamente tranquilizadoras, propias del sedentario, que nos hacen creer que la existencia va a seguir siendo como es por algún tiempo.

Una vuelta por mi cárcel. Marguerite Yourcenar