Amics de Montaigne, Diògenes Laerci

Comparteix un video de la presentació de “Les vides dels filòsofs grecs” de Diogenes Laerci.

Per què aquesta recomanació? Perque aquest llibre és una font important dels “Assaigs” de Michel de Montaigne. A la presentació, en parlen de l’Assaig 10 del segón llibre dels Assaigs, on Montaigne parla de la seua pròpia colecció de llibres.

La Fundació Bernat Metge publica la Colecció Bernat Metge, un savi degoteig de cultura clàssica greco-latina, en acurades edicions i excelents traduccions a Llengua Catalana. Recomane les edicions de la Bernat Metge, recomane també el videos de l’Ateneu Barcelonès i en particular de la Secció de Filosofia.

No vemos dos veces el mismo cerezo

Encuentro un texto, que no es de Montaigne, pero vale igual, porque nos trata a los lectores como sujetos del diálogo al otro lado del papel, porque escribe sobre el aprecio por el momento presente, sin perderse en el pasado o el porvenir, como también reflexionaba Montaigne.

No vemos dos veces el mismo cerezo ni la misma luna sobre la que se recorta un pino. Todo momento es el último porque es único. Para el viajero, esa percepción se agudiza debido a la ausencia de rutinas engañosamente tranquilizadoras, propias del sedentario, que nos hacen creer que la existencia va a seguir siendo como es por algún tiempo.

Una vuelta por mi cárcel. Marguerite Yourcenar

Cita de Wittgenstein

Muy posterior en el tiempo a Montaigne, pero con el ánimo de una persona interesada en el pensar por uno mismo, que no quiere pontificar, sino animar al otro a pensar también por él mismo, dijo Wittgenstein en las Investigaciones Filosóficas:

No quisiera con mis escrito ahórrarles el pensar, sino, si fuera posible, estimular a alguien a tener pensamientos propios

Ludwig Wittgenstein, Investigaciones Filosóficas

Rousseau y el hombre natural

Comentaremos un poco este breve texto de Rousseau más adelante:

Formar el el hombre de la naturaleza no quiere decir hacer de él un salvaje que se ha de abandonar en medio de los bosques, sino una criatura que viviendo en medio del torbellino de la sociedad, no se deja arrastrar por las pasiones, ni por las opiniones de los hombres; ve con sus ojos y siente con su corazón y no reconoce otra autoridad que la propia razón. Rousseau, Emilio IV

Lo dejamos ahí y lo iremos hablando.