Un poema de Derek Walkott sobre auto-aprecio

El poeta Derek Walcott escribió un -aparentemente- sencillo poema sobre amarse a uno mismo. Opino que existe un nexo entre la difusa y errática orientación de éste blog y el poema; conocerse a uno mismo primero, para reconciliarse con uno mismo y apreciarse después.

Me parece ampuloso decir quererse o amarse a uno mismo. Apreciar me parece menos pretencioso, más juicioso en tanto que apreciar contiene tanto el sentido del afecto como el del valor, mientras que quererse lo relaciono más con el deseo y amarse… en fin, con el narcisismo.

Lo importante, el poema:

El amor después del amor

Un tiempo vendrá
en el que, con gran alegría,
te saludarás a ti mismo,
al tú que llega a tu puerta,
al que ves en tu espejo
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo.
Ofrece vino. Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida.

Originalmente visto en el blog de SwissMiss – Love after love, y puede escucharse la versión original.

Miedo, causas y consecuencias

Dice Montaigne algunas frases en el Ensayo XVIII que a uno le gustaría tener memoria para recordar. Ocurre que nos habla de los efectos del miedo, de cómo nos comportamos:

A veces nos pone el miedo alas en los talones, […] otras veces, nos clava y embaraza los pies.

Más adelante describe cómo actúan los que tienen miedo:

Los que tienen temor acuciante de perder sus propiedades, de ser exiliados, de ser sojuzgados, viven en permanente ansiedad, privados de beber, comer y descansar; mientras que los pobres, los desterrado, los siervos, con frecuencia viven felices como los demás.

Me decía a mi mismo que acierta con las descripciones, que coincido bastante con su sentimiento hacia el miedo y que… echaba en falta el por qué de nuestros miedos. Al final del Ensayo XVIII menciona otro tipo de miedo, el terror pánico. No me vale. Los dioses no me explican por qué tengo miedo.

A lo mejor en los pobres, los desterrados, los siervos, encontramos una explicación: no temen porque no hay nada que perder (ni cosas, ni reputación, ni objetivos, ni …). No hay preocupación por lo que no debe haberla. Fácil de decir.

Final Montaigne reconoce que sentimiento le causa el propio miedo (no todo el mundo es capaz de preguntarse acerca de sus propios sentimientos) Y aquí me quedo con él:

Por esto es el miedo lo que más miedo me da.

Añado al blog otra línea

Nadie lee éste blog. Produce tranquilidad que sea así. Como la da ocultarse bajo una máscara para ser uno mismo.

Esa tranquilidad ayuda a rendir cuentas a uno mismo y a nadie más. Mantengo la intención de escribir sobre Montaigne, siempre como lector amateur. Añado al blog otra línea de contenido, porque no he tenido contenido para actualizarlo, por ser eso, por ser un aprendiz sin contenido propio.

El contenido es del todo prescindible; dejaré aquí aquello que crea que sea pensar a la manera de Montaigne, salvando la gran distancia. La falsa modestia, cuándo lo detecto no me gusta, así que me atrevo a hacer, y escribir aquí, en lugar de quedarme de repetir lo que encuentro por ahí. Sea.

Bernhard sobre el suicidio

Nada he admirado más durante toda mi vida que a los suicidas. Me aventajan en todo. Yo no valgo nada y me agarro a la vida, aunque sea tan horrible y mediocre, tan repulsiva y vil, tan mezquina y abyecta. En lugar de matarme, acepto toda clase de compromisos repugnantes, hago causa común con todos y cada uno, y me refugio en la falta de carácter como en una piel nauseabunda pero cálida, ¡en una supervivencia lastimosa! Me desprecio por seguir viviendo

Thomas Bernhard

Podcast sobre los capítulos XIX y XX del Libro I

Me acompañan cuando paseo distintos tipos de grabaciones, sobre todo, audios no musicales (podcast) sobre materias que me interesan.

Por razones que no vienen al caso, quiero recomendar éste del programa “Le Gai Savoir” de la emisora France Culture. El divulgador Raphaël Enthoven (productor de la emisión, Filosofo y autor del prefacio de las obras completas de Camus en Gallimard) aborda los Ensayos XIX – No ha de juzgarse nuestra ventura hasta después de muertos y el XX Filosofar es aprender a morir, ambos del Libro primero.

Si quien llegue aquí puede entender mínimamente el francés, le recomiendo la grabación. Es recomendable para aprendices de la obra de Montaigne, los más familiarizados con los Essai y con las fuentes epicureas y estóicas de Dordoñés disfrutarán del repaso más que de la novedad.

Constancia, cuando todo va mal

A veces, pasan semanas tras semanas que son… dejémoslo en simplemente, malas, para huir del énfasis.

Releo de casualidad el Cap.XII del Libro I en mi edición “De la constancia” y en Cervantes Virtual “De la firmeza” (en otro momento hablaremos de las traducciones), encuentro:

El papel de la constancia consiste principalmente en soportar con paciencia las desventuras que no tienen remedio.

Y se sortean las dificultades, con las frases de Montaigne en el bolsillo, o con las de Kipling:

Cuando todo está peor más debemos insistir

Porque a pesar de todo, “a veces hay tantísima belleza en el mundo, que siento que no lo aguanto…” y con menos enfásis, a veces me confieso, “enamorao de la vida, que a veces duele.

Un día como hoy, nació Michel de Montaigne

Hay cientos y cientos de sitios donde se recopilan citas de Montaigne. Como frasecillas de azucarillos, chispas de pensamiento de consumo fácil.

Sin embargo, leer a Montaigne directamente, sin exégetas ni notas a pie de página, sin digestiones previas o mamporreros, tal vez sea la mejor manera de celebrarlo.

El "Manuscrito de Burdeós" anotado por Montaigne

El “Manuscrito de Burdeós” anotado por Montaigne

Puede ayudar, claro, las notas eruditas o los ensayos sobre los ensayos, los estudios del estudioso de sí. Nada puede sustituir a su lectura.

Viajamos por el Street View de Google, escuchamos fragmentos de canciones en streaming, un trailer de una película nos hace desdeñarla o no. Y esta bien toda esa capacidad que está a nuestro alcance. Se nos olvida a veces que a quien tenemos más a la mano es a nosotros mismos. Lean a Montaigne y entenderán porqué lo digo.

Pero leanlo más de una vez, aunque sea el mismo ensayo, uno cualquiera, vuelvan sobre él al cabo de unos días, como volvemos a otras cosas, como volvemos a nosotros mismos, aunque a veces se nos olvide volver, para encontrarnos.

Feliz cumpleaños, Michel de Montaigne.

Firma de Michel de Montaigne

Firma de Michel de Montaigne

Adquirida la traducción bilingüe de los “Ensayos”

La historia de las traducciones de los Ensayos merece toda una tesis, no una simple nota aquí. Me refiero solamente a las traducciones a español (me gusta la de Vicent Alonso en catalán). Traducciones que recuerde;

  • la de Almudena Montojo para Cátedra,
  • la de Jordi Bayod Brau para Acantilado (sobre el texto fijado por Marie de Gournay). Sí, Jordi Bayod es el hombre que ha traducido a catalán y castellano el recomendable libro de Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil
  • y esta, de Javier Yagüe, bilingue para Galaxia Gutemberg

Versión bilingüe

Versión bilingüe traducida por JAvier Yagüe publicada en Galaxia Gutemberg


Hay alguna traducción más, pero creo que son todas las que están. Apenas comprado ya comparto estas cosas: compensa pagar el precio, por la introducción, por la edicón bilingüe, la factura del libro, por todo, vale la pena.
Reproducción de la primera edición

Reproducción de la primera edición


Es un acierto disponer de original y traducción en paralelo en la misma página, (formato que ví por primera vez con la Política de Aristóteles en Gredos traducida por García Yebra). Aún mejor la decisión de no anotar a pie de página profusamente y dejar las citas en latín y griego tal cual en el original francés mientras que se traducen en la página en español.

Cita de Bernard Levin

Esta cita de Bernard Levin es casi tan habitual en Internet como algunas frases del propio Montaigne:

Desafío a cualquier lector de Montaigne a que no acabará el libro sin dejarlo en un momento dado y diciendo con incredulidad: ¿Cómo sabía todo eso de mi?

Atribuida en un artículo para Times de 1991 que no encuentro

Blog del traductor de Montaigne

La entrada anterior a esta informaba de una nueva edición de los Ensayos (bilingüe francés – castellano), bueno pues resulta que he encontrado el blog de Javier Yagüe.

Javier Yagüe Bosch,  traductor de los 'Ensayos' de Montaigne

Javier Yagüe Bosch, traductor de los ‘Ensayos’ de Montaigne

Vale la pena demorarse en la entrevista completa que ABC Cultural publicó resumida.

Ceñido a la cuestión editorial, me sorprende, no puedo evitarlo, me sorprendre;

  • porque lo que aguanta el libro en papel son los best-sellers,
  • porque reina la connivencia entre críticos, periódicos y editoriales que pertenencen a idéntico grupo empresarial,
  • porque una tarea de traducción como la de los Ensayos es difícil que recupere su inversión

Por todo eso, aún me alegro más de que haya aparecido la edición. Si alguién lee esta entrada, por favor; abandone inmediatamente esta página, busque los ‘Ensayos‘, abra por una página y lea. Luego hablamos, si quiere.